sábado, 24 de febrero de 2007

Madrid. La otra memoria.


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(...)Un beso de fuego y plomo
mordió la última palabra,
jinetes sobre los montes
cuatro luceros cabalgan,
y el eco va repitiendo:
Yo tenía un camarada.

"Eran cuatro camaradas". Cancionero falangista.
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En esta hora de los enanos, lo “políticamente correcto” es homenajear a algún torturador de monjas ajusticiado tras la guerra o al poeta marxista que fue asesinado por las derechas en la primera hora del Alzamiento (y al que la Falange intentó salvar).

Pero como a esos “mártires” les sobran plañideras, yo dedico este recuerdo a los 984 falangistas madrileños que entregaron su vida por España. De ellos, 27 fueron asesinados a traición durante la II República por pistoleros del PSOE y del PCE, 847 cayeron durante la Guerra Civil (combatiendo en primera línea o en la quinta columna, asesinados en las checas y en las cárceles, en el Cuartel de la Montaña, en las calles, en los paredones de los cementerios...) y 110 quedaron sepultados en las nieves rusas con el uniforme glorioso de la División Azul. Como decía Rafael García Serrano (uno de los más grandes escritores del siglo XX, silenciado por los apóstoles de lo políticamente correcto) : “a los que quedamos nos están fusilando a salivazos.”