sábado, 10 de noviembre de 2007

Cumbre de ignominia


Tras el papelón de la crisis de las azafatas en Chad, en la que todos los españoles nos sentimos humillados al tener que ser el Presidente francés el que nos sacó las castañas del fuego, hoy hemos visto como España, tras ser ninguneada por una cultura tribal (los chadianos impidieron aterrizar al avión en el que viajaban los impresentables que acudían a hacerse la foto) ahora, en la Cumbre Iberoamericana, es insultada impunemente por otro primate, el Gorila Rojo de Venezuela. Ante el caso omiso que hacía este especimen a las tímidas y pusilánimes protestas del Presidente español, ha tenido que ser el borbón, en una actitud insólita en él, acostumbrado tradicionalmente a templar gaitas, el que reprendiera al animal y abandonase la Cumbre. El colmo de la vergüenza se ha producido cuando el Presidente, en lugar de secundar al Jefe del Estado, se ha quedado sentado y ha seguido escuchando insultos a España por parte de los habituales dictadorzuelos promarxistas.