martes, 11 de marzo de 2008

11 - M


Hoy se cumplen cuatro años del mayor atentado terrorista de la Historia de España. Tras una instrucción judicial digna de los mejores tribunales de Zambia, salpicada de injerencias políticas y manipulaciones interesadas, se dictó una sentencia que, por no aclarar, ni siquiera establece qué explosivo se utilizó, ni quienes fueron los instigadores del crimen. Nadie nos ha explicado las prisas por desguazar los trenes. Tampoco por qué se han desechado arbitrariamente los numerosos indicios que apuntaban a los servicios secretos franceses y marroquíes como, al menos, conocedores anticipados del atentado.
Al final todo se ha cerrado con la condena de algunos delincuentes habituales, muchos de ellos confidentes de la Policía. Cuatro años después, se conmemora el hecho de la misma forma vergonzante en que se juzgó: Ni siquiera se ha interpretado el Himno Nacional. Hay comportamientos que se definen solos.