lunes, 5 de mayo de 2008

Liberales españoles.


Produce una mezcla de asco y vergüenza ajena el contemplar como la derecha española, fiel a su tradición liberal, se debate en una lucha intestina a medias entra la purga estalinista y el esperpento más miserable. Mientras los amiguetes del gran líder que ha vuelto a perder las elecciones compiten en adulación y sumisión para asegurar sus subvencionadas poltronas, los "purgados" dejan la "vida pública" (¿por qué cuando oigo esto siempre me acuerdo de las madres de nuestros próceres? Lapsus freudiano, supongo ).

Estos pobres purgados van a lamerse sus heridas en puestos privilegiados de diversas empresas dónde, a cambio de unos miserables sueldos de unos pocos millones de euros al año, venderán las influencias y contactos fruto de toda una vida de chanchulleo. El libre mercado.

Mientras, los barones de las diversas taifas en que la democracia ha convertido a las regiones españolas, reclaman un entendimiento con los separatistas. Y sin sonrojarse ni un poquito, oiga.

Menos mal que nos queda la COPE. En la eclesiástica emisora, el tándem habitual entre el enano malaleche y el orondo calvinista projudío atiza el jaleo manteniendo, eso sí, la férrea censura a todo lo que les huela a "extrema derecha". Aunque eso suponga negarles una alternativa seria y regeneradora a los millones de españoles que han votado a esta fauna como mal menor frente al zapaterismo cursi-masónico.

Y aún se jactan de defender la libertad. Claro que, tratándose de liberales, no hay que olvidar que cuando hablan de libertad están pensando únicamente en la libertad de despedir a los trabajadores de sus empresas cuando les venga en gana.