martes, 10 de junio de 2008

Canalizar la agresividad


Al parecer, el orwelliano Ministerio de la Igualdad (¿Para cuándo un Ministerio de la Felicidad?) va a poner en marcha un teléfono para "canalizar la agresividad". Nos queda la duda de si se limitará a un contestador automático en el que se puedan grabar cariñosos recuerdos a la ministra y sus familiares más cercanos por despilfarrar el dinero público en estas chorradas demagógico-propagandísticas o si, por el contrario, será una central de pedidos donde podamos encargar uno de esos maniquíes que al parecer existen en algunas industrias japonesas para que los operarios les peguen mamporros imaginando que es su jefe o su suegra. Aquí les podrían poner la cara del ministro corrupto de turno, o del alcalde mafioso que corresponda. O del Presidente traidor. O del monarca inepto. Hay para elegir. Así, mientras nos desahogamos dándole cera al monigote, no crearemos problemas acordándonos de los responsables de que tengamos el mayor índice de delincuencia de nuestra Historia, o de que se despilfarren millones de euros en subvenciones a asociaciones para erradicar el castellano, o para fomentar la homosexualidad en los colegios, mientras más de la mitad de lo que pagamos por el combustible son impuestos.
El problema surgirá cuando algún padre de familia harto de no tener plaza en una guardería porque se la han dado a un inmigrante, o cansado de soportar una presión fiscal cada vez mayor para que los amigos del poder vivan cómodamente, decida canalizar su agresividad volándole la cabeza con una recortada al primer progre subvencionado con el que se cruce.