martes, 9 de septiembre de 2008

Distracciones.

Mientras la economía española se desangra y nos convertimos en el país europeo con mayor índice de paro, no puedo evitar recordar uno de los carteles electorales del Pesoe: junto a la característica sonrisa de Zetapé a medio camino entre Mr. Bean y Chucky el muñeco diabólico, un eslógan que parecía copiado de una hoja parroquial :"Razones para creer". Bajo esta apelación a nuestro sentido de la fe, una frase que hoy parece una burla: "Por el pleno empleo".

Ahora, cuando hasta el soporífero Solbes se ha enterado por fin de que estamos al comienzo de una de las peores crisis de nuestra historia, el Gobierno zapaterino se ha puesto manos a la obra: ha movilizado a toda su cohorte de ministras analfabetas, miembros y miembras de las diversas tertulias del pesebre, jueces complacientes y demás fauna para que rápidamente pongan en marcha proyectos y medidas que nos distraigan de las desagradables preocupaciones económicas y nos hagan meditar sobre temas realmente urgentes: la Guerra Civil, siempre tan socorrida cuando se trata de encabronar al personal, (¿Se habrá enterado Garzón de que uno de los principales genocidas de ese período, Santiago Carrillo, sigue, lamentablemente, vivo? ¿Investigará la fosa común donde apareció, recientemente, el cadáver de Andrés Nin?), el aborto (Mientras miles de matrimonios se ven obligados a adoptar niñas chinas, se asesina impunemente a más de noventa mil niños nonatos españoles al año. A la ministra de Igualdad y Fraternidad le parecen todavía pocos) o la eutanasia subvencionada (A este paso veremos al siniestro Dr. Montes encargado de hacer cuadrar las cuentas de la Seguridad Social.)

Mientras tanto los peperos, fieles a su tradición giliberal, miran piadosamente para otro lado. Aquí lo que realmente nos preocupa son las narices de Letizia Ortiz o si la Duquesa de Alba está embarazada. Así nos va.