viernes, 26 de septiembre de 2008

Payasadas y vergüenza ajena.


A pesar de que la ONU siempre ha sido un circo siniestro al servicio de las grandes potencias que se repartieron el mundo en Yalta, uno no puede evitar un sentimiento de bochorno y vergüenza ajena cuando el payaso más grotesco de ese circo es el Presidente del Gobierno español. Y eso, a pesar de que estos días han sido prolijos en escenas antológicas en la charlotada parlamentaria: la Ministra de Fomento amenazando con ademán chulesco al pepero que le afeaba el haber filtrado informaciones del accidente de Barajas - "ezo me lo va a desir usté en la calle si tiene cohone"- o la desfachatez del Vicepresidente Económico cuando, al despertar de su habitual siesta en el escaño, dijo que ellos no habían negado nunca la crisis, entre la carcajada general de los escasos diputados presentes (cómo curran nuestros presuntos representantes).

Pero mientras estos chascarrillos tienen lugar dentro de uno de los patios de Monipodio domésticos y entran dentro de lo que se puede esperar de nuestra fauna política, lo de Zetapé en la ONU produce el sonrojo de la metedura de pata en casa ajena. Cuando se permitió el lujo de cachondearse de Berlusconi y de Sarkozy, diciendo que la economía española había superado a la italiana y amenazaba con superar a la francesa, suponemos que se refería a nuestra capacidad para destruir empleo, categoría en la que efectivamente estamos a la cabeza de la Unión Europea. Ignoramos si el representante francés le contestó recordándole que cuando algún país africano secuestra uno de nuestros aviones, tiene que ser Francia la que libere a nuestros pilotos y azafatas. En cuanto a Italia, ya nos gustaría tener su política de inmigración.

El último gag ha consistido en pedir una "moratoria" de la pena de muerte a nivel mundial. Que esto lo diga el Presidente de un Gobierno que fomenta el aborto libre y la eutanasia, no deja de ser chusco. El final de fiesta ha consistido en una "cumbre" a la que han asistido, además de nuestro clown, el Presidente de alguna república bananera africana, la mujer de Néstor Kirchner y un cantante progre millonario. Acojonante.