lunes, 24 de noviembre de 2008

Soneto a Cristina Almeida en su apoyo a la garzonada.


Cayó Cristina Almeida de la cama,
(quizá cayó a la vez por los dos lados)
y, junto a los artistas paniaguados,
su apoyo al juez necrófilo proclama.

Con rotunda dialéctica reclama
la conveniencia de que sean quemados
aquellos libros fachas y malvados
que cuestionan su falso panorama.

Ante el rigor histórico se enfada,
se olvida de la progre tolerancia
y embiste ferozmente nuestra izquierda.

Ya la murga oficial se hace pesada
y, tras hartarnos de memoria rancia,
¡dan ganas de mandarlos a la mierda!