jueves, 11 de diciembre de 2008

La SGAE Nostra.


Empieza a ser normal que el poderoso lobby progre de artistas lamelibranquios utilice métodos mafiosos para cobrar su mordida (¿Se imaginan que cada vez que entramos a un edificio tuviéramos que pagar los honorarios del arquitecto que lo construyó?). Lo último ha sido infiltrar a un sicario de la Banda de Teddy en una boda privada para denunciar que se estaba poniendo música sin pagar el impuesto revolucionario a la SGAE Nostra. Al parecer, el primo del novio, algo acalorado por los gin-tonic, se arrancó con "El vino que vende Asunción no es blanco ni tinto ni tiene color..." sin haber pagado el impuesto revolucionario correspondiente a la Santa SGAE, que ahora le reclama varios millones de euros de indemnización en nombre de los herederos de Asunción y de los elaboradores de vino incoloro.
Otro de los invitados, esta vez por parte de la novia, no advirtió la minigrabadora camuflada en la pajarita de un camarero y, de forma temeraria, comenzó a entonar "Si vas a Calatayud..." sin haber abonado tampoco la mordida de rigor a la SGAE Nostra, que también lo ha denunciado en nombre de los hijos de la Dolores, uno de los cuales parece ser el propio Ramoncín.
Aconsejamos a los que aún conserven la políticamente incorrecta costumbre de cantar villancicos junto al Nacimiento que, antes de arrancarse con "Campana sobre campana..." , procedan a cachear a todas las figuritas del Belén. Ya se han encontrado varios espías de la SGAE Nostra disfrazados de pastorcillos y se rumorea que el propio Teddy Bautista acostumbra a camuflarse con una minicámara entre el estiércol de la mula y el buey, lo que, dada su naturaleza, hace que sea muy difícil de detectar.