domingo, 18 de enero de 2009

Pasen y vean a la Niña de Rajoy: el espectáculo debe continuar.

Mientras España se desangra en la peor crisis de su Historia, resulta que lo que más preocupa al presunto jefe de la presunta oposición pepera es la aparición, algo ligera de ropa, de su portavoz parlamentaria en una revista. La verdad es que todos hubiéramos preferido que la exhibicionista fuese la Cospedal, que está mucho más buena. Mucho nos tememos que el Pepé, para que no lo acusen de machista por exhibir solamente a sus tordas, obligará a Fraga a posar para Interviú con el bañador de Palomares. Visión harto desagradable, aunque ya vamos estando curados de espanto tras contemplar el pasado verano las lorzas de la Maleni.
Si no fuera dramática la situación de muchos españoles por la ineptitud de esta tropa, nuestra casta política constituiría un circo de lo más divertido: con sus numerosos payasos (Rajoy, Pepiño y Solbes de payasos tontos y Zetapé como el payaso listo), sus monos amaestrados (Rovira, Bermejo), sus fieras sanguinarias (Ibarreche, Arzallus..) sus ilusionistas (Bibiana Aído, los sindicalistas subvencionados...). Si contamos a la semiretirada Cristina Almeida, habría hasta Mujer Barbuda e incluso podríamos ver a los trileros en la puerta (Botín y demás compinches de la Banca Nostra) y a la "claque" para animar en los momentos aburridos (Bardemes, Zerolos y demás titiriteros de guardia). Para completar el cuadro sólo faltan los músicos en forma de Oenegército Expañol y un Jefe de Pista borrachuzo y borbónico.
El mayor espectáculo del mundo.