lunes, 2 de marzo de 2009

Taifas, elecciones y papanatismo.

Los peperos están muy contentos porque han vuelto a ganar la taifa gallega. Hombre, un gobierno de corruptos a secas es mejor que otro de corruptos y separatistas. Pero, vamos, que tampoco creo yo que sea para tirar cohetes. No hay que olvidar que el primero que empezó con lo de la demagogia lingüística en Galicia fue el carcamal bamboleante.
En la otra taifa, la vascongada, parece que se anuncia un gobierno "constitucionalista", horrible palabreja que adoran usar los amantes de los eufemismos políticamente correctos. Como si la Constitución de 1978 no fuera, precisamente, la que puso las bases para el actual despiporre autonómico con sus "nacionalidades y regiones" y disparates similares. El Pepé vascongado, que sigue llamando a este mandarinato "País Vasco" en aranesca definición, está encantado porque uno de los artífices del diálogo con la ETA puede ser el futuro lehendakari gracias a los votos peperos.
El mismo tipo que echó a patadas a la pepera zarabanda del funeral por una de las víctimas de ETA , es el acreedor a los traseros ósculos de los expulsados e increpados. Vivir para ver.
Lo único bueno es que quizá haya patada en el culo para el Mr. Spock con hidrofobia antiespañola que siempre ha sido Ibarreche, caricatura tan esperpéntica de sí mismo como su famoso plan. El caciquismo separatista quizá sea sustituído por caciquismo a secas como en las otras taifas. Un consuelo, oiga.