jueves, 16 de abril de 2009

Es tonto (y malo), vale, pero es "nuestro tonto".

Ya quedan pocos españoles que puedan defender la capacidad intelectual de Zetapé sin que les entre la risa floja. Menos aún son los que, vista su actuación hasta ahora, se atreven a defender su buena intención. Los hechos están demostrando que Zetapé es tan inteligente como buena persona. A pesar de esto, no deja de ser irritante que sea el baranda gabacho el que señale, con la arrogante suficiencia que caracteriza a nuestros vecinos del norte, lo que todos sabemos.
Los vecinos que opinan sobre lo que no les importa siempre resultan molestos. Si además, ese vecino es, como en el caso francés, el máximo mandatario de una nación que, siempre que ha tenido ocasión, nos la ha metido doblada, es difícil resistirse a la tentación de dedicarle un elegante corte de mangas al pequeño judío húngaro. A la merde.