domingo, 19 de abril de 2009

Una calle para la Bardem.

Lo de nuestros progres empieza a ser surrealista. Cuando se trata del comunismo menguante de IU, roza la astracanada. A los rojetes sevillanos no se les ha ocurrido nada mejor para salir en la foto que dedicarle una calle a la Bardem como si ya se hubiera muerto. Después de quitársela, eso por supuesto, a un militar que, tras una sesuda investigación en la Wikipedia, viendo que no figuraba entre los que defendieron al Frente Popular, ni tampoco entre los numerosos asesores soviéticos que trajo Negrín, han deducido que era facha y, por lo tanto, vituperable.
Es inevitable imaginarse a los munícipes garrulo-estalinistas decidiendo entre el Gran Wyoming, la Bardem o María Antonia Iglesias como candidatos más idóneos. Al final se decidieron por la Bardem, que manda más.
A la vetusta cómica le reconocen así el mérito de haber convertido el cine español en una máquina de propaganda al servicio del gobierno zapaterino. Homenaje de una comparsa a otra. Todo esto tiene un entrañable aroma a homenaje pueblerino, como cuando un alcalde paleto descubre una placa en alabanza a la dueña del burdel en el que pasó tan buenos ratos la corporación municipal. Tratándose de cine español, uno no puede dejar de asociar estas cacicadas con películas como "La escopeta nacional" o alguna de las muchas protagonizadas por Pajares y Esteso. Si no recordáramos a la vieja bruja repartiendo rosas blancas a las concejalas etarras, tendría hasta gracia.