jueves, 18 de junio de 2009

Es por nuestro bien, malpensados.

Muchos españoles, en nuestra ignorancia, habíamos creído que la subida de impuestos sobre el tabaco y los carburantes era una forma de financiar nuestra ejemplar cleptocracia parlamentaria. Al fin y al cabo, son numerosos los asesores, consejeros, correveidiles, amigos, miembras y demás fauna de la zapaterina hueste y de la leal oposición a los que hay que pagar sus inestimables servicios y desvelos. Pero qué va. No es por eso. Si Zetapé sube los impuestos sobre el tabaco y la gasolina es para velar por nuestra salud y para que ahorremos energía. El hecho de que nuestro Amado Líder promueva el aborto y la eutanasia no tiene nada que ver. A los que se libren del asesinato prenatal, hay que cuidarlos bien mientras sean útiles votantes, trabajadores y consumidores. Cuando dejen de serlo, siempre habrá un Doctor Montes que les remate piadosamente.
Tampoco tiene relación con esto el fomento del cierre de centrales nucleares en perfecto estado. Sí, ya lo sé, esto hace que la energía sea más cara, pero por eso mismo hay que ahorrar. Lo de usar el coche a diario es un lujo impropio del "nuevo modelo económico". En bici, en bici, que es más sano. O si no, en burro, dicho sea sin ánimo de señalar.
Todavía habrá quien crea que la subida del precio de la cesta de la compra es una consecuencia de la ineptitud de los responsables económicos y de la codicia de los intermediarios. Otro error. En realidad se trata de otra medida del Gobierno para moderar nuestros hábitos alimenticios.