martes, 1 de septiembre de 2009

La fuga de la Aranalde o el ridículo permanente.


Quién lo iba a decir. La etarra a la que el juez Eloy Velasco dejó en libertad tras fijar una astronómica fianza de 12.000 euros se ha fugado. Al parecer el inefable Garzón iba a revocar el auto de libertad a petición de la fiscalía. Incluso tenían pensado solicitar mayores medidas de seguridad para evitar que la criminal huyese. El problema es que ya hace una semana que Francia extraditó al bicho y Garzón no se ha incorporado hasta ayer lunes. Y la fuga se ha producido en la tarde del domingo. Estos etarras ya no respetan las fiestas de guardar. Qué poca consideración. Y eso que Garzón tuvo hace poco el detalle de aplazar la citación a unos congéneres de la Aranalde para que no tuvieran que interrumpir sus merecidas vacaciones. Qué grosería y qué falta de tacto. Y es que desde la retirada transitoria de los "aitas" del PNV del gobierno vascongado, se están perdiendo las buenas maneras.
Al próximo etarra que los gabachos extraditen sin papeles vamos a ponerle una fianza de por lo menos 13.000 euros. Para que se fastidien.