martes, 17 de noviembre de 2009

Se abre la veda del pesquero español.

Era de esperar. Ha quedado patente que basta una cuadrilla de negros, kalashnikov en ristre, para que el gobierno español se vaya por la pata abajo y suelte una pasta gansa. A partir de ahora, los piratas somalíes no arriesgarán el pellejo abordando barcos gabachos o yanquis. Irán a lo seguro secuestrando pesqueros españoles.
Un país que consiente que sus barcos naveguen, en lugar de con el pabellón nacional, bajo la estrafalaria enseña diseñada por un demente antiespañol, ya da una pista sobre el grado de firmeza de sus gobernantes.
La Armada Española de la señorita Pepis-Chacón también ha quedado como Cagancho en Almagro. Imagino que nuestros queridos vecinos del Magreb han tomado buena nota del episodio: si no somos capaces de liberar un pesquero, es más que dudoso que lo seamos de defender Ceuta o Melilla de la voracidad marroquí.
Los jueces también han aportado su grano de arena a este circo pasándose al pirata Willy de mano en mano como una patata caliente.
Lo más acongojante ha sido la solución que la pandilla zapaterina va a dar al asunto de la piratería en Somalia. Nada de proponer una misión de la OTAN para bombardear las bases de los piratas. La Alianza Atlántica bien puede bombardear a la población civil serbia, pero a unos negros que, además, son musulmanes, ni hablar. Qué iba a decir la papanatoprogresía internacional.
No, nada de eso. Lo que vamos a hacer es darle más pasta a los señores de la guerra que gobiernan Somalia, y que se benefician de la piratería, para que combatan a los piratas. También, aprovechando la gran conjunción planetaria anunciada por la Pajín, cuando Zetapé presida la eurocracia vamos a convocar una conferencia internacional para hablar sobre Somalia. Eso sí, con muy buen rollito y mucha alianza de civilizaciones. Vamos, que tenemos piratería para rato.