jueves, 3 de diciembre de 2009

Islam: la segunda invasión.

Dicen que los pueblos que olvidan su Historia, están condenados a repetirla. Recientemente, la sumisión lanar del pueblo español era una vez más puesta a prueba con la irrupción en la nauseabunda política española de un partido islamista financiado por Marruecos, el PRUNE, que pretende recobrar para la fe islámica lo que ellos llaman Al-Ándalus. Es revelador que una de las primeras sucursales de la formación sarracena se haya establecido en Asturias, el único territorio que resistió a la primera ocupación y en el que comenzó la larga lucha para expulsar a los invasores.
En la primera invasión fue determinante la traición de algunos españoles que esperaban sacar provecho de la nueva situación, como los hijos de Witiza pactando con Muza, o el gobernador de Ceuta facilitando el paso del Estrecho a las fuerzas de Tariq. Ahora, en esta segunda invasión sarracena, el papel de Conde don Julián es interpretado por la estúpida y corrupta casta política española. Vamos, que en lugar de los hijos de Witiza, los que ahora están vendiendo España son los hijos de la gran puta.
Hablando de Zapatero, es curioso que mientras en la Europa más culta, como Suiza, ha comenzado una reacción popular contra la imposición islámica, la mafia zapaterina y la sumisa oposición pepera, se dediquen a pedir perdón por expulsar a los moriscos. Imagino que, dentro de poco, pediremos perdón a Turquía por la victoria de Lepanto.
Y es que a la morisma le pasa lo mismo que al rojerío: con mentiras, manipulación y traiciones pretenden recuperar lo que no supieron conservar en el campo de batalla. A este paso, me temo que los pocos españoles que no doblemos la cerviz ante el moro, habremos de publicar un anuncio por palabras como éste: "Urge un Don Pelayo con experiencia. Idealmente, acompañado de un Santiago Matamoros. Si aporta buena relación con el Cid, el puesto es suyo."