lunes, 15 de febrero de 2010

Inyecciones afropositivas sin receta.

Hace ya tiempo que los españoles no hablan de otra cosa. En las tertulias de los bares, mercados y peluquerías de la sufrida piel de toro, hay un único tema de conversación: la esclavitud de los negros a lo largo de la Historia. Temas como el paro, la crisis económica o la quiebra de la Seguridad Social han pasado a un segundo plano en las preocupaciones de los españoles. Lo que de verdad obsesiona a nuestros paisanos es la reparación de la injusticia a la comunidad negra por la esclavitud. Por eso nuestros políticos, siempre atentos a las demandas de la ciudadanía, van a aprobar una serie de medidas para satisfacer este clamor popular.
El Pepé ha dicho que hay que "inyectar ilusión afropositiva". Tras aclarar que esto no tiene nada que ver con ninguna enfermedad infecciosa, va a proponer el cambio de nombre de las calles dedicadas a traficantes de esclavos. Teniendo en cuenta que la mayoría de estos personajes hicieron su fortuna al amparo del liberalismo económico y que la esclavitud no se abolió oficialmente hasta 1880, es de esperar que desaparezcan de nuestro callejero todas las referencias a los políticos liberales anteriores a esa fecha, incluyendo a los artífices de las numerosas e inútiles Constituciones decimonónicas, empezando por la de Cádiz, tan glorificada por el discurso oficial pepero.
Suponemos que los socialistas, para no ser menos, estarán diseñando algún tipo de reparación histórica en forma de indemnización, subvención o prebenda para los negritos descendientes de esclavos. Dicen que Samuel Eto´o ya ha preguntado cuánto le tocaría a él. Incluso se rumorea que el Presidente de los Estados Unidos ha mostrado interés por el asunto.
Hay que reconocer el valor de nuestros políticos al proponer unas medidas que sin duda causarán malestar en la comunidad hebrea ya que, si de condenar el tráfico de esclavos se trata, la nueva ley habrá de contener alguna referencia a los judíos que, durante la primera invasión sarracena, hicieron su fortuna vendiendo esclavos cristianos a los musulmanes.