jueves, 25 de marzo de 2010

Puritanismo feminista. Aído y el puterío.


Ya es enfermiza la obsesión de nuestros políticos por prohibir, censurar, reprimir y proscribir todo aquello que se salga de su sectario esquema de lo políticamente correcto. En España ya no se puede fumar, ni conducir por encima de límites ridículos, ni publicar libros que cuestionen algunos dogmas históricos como el "holocausto" judío, ni compartir archivos en internet. Ahora les ha llegado el turno a las putas. Las feministas subvencionadas cada vez se parecen más a aquellas beatonas puritanas que caricaturizó genialmente Narciso Ibáñez Serrador en su "Historia de la frivolidad".
Resulta que la última ocurrencia de la abortiministra Aído ha sido pedir que se quiten todos los anuncios de puterío en los periódicos. Dice que esta publicidad "atenta contra la dignidad de las mujeres" y "contribuye al éxito de un negocio que se basa en la explotación".
Vamos a ver: lo que realmente atenta contra la dignidad de las mujeres es que, sin tener en cuenta la valía personal, se adjudiquen obligatoriamente determinados cargos a unas tías por el simple hecho de serlo. La propia Aído y el resto de Ministras de cuota son el ejemplo más claro de esta imposición que, por principio, cuestiona la capacidad femenina para desempeñar algunas tareas. Las feministas caen en el error de tomarse a sí mismas como modelo general para definir a la mujer española: según estas enfermas, la mujer es un ser débil y medio estúpido que necesita que las leyes la protejan de la superioridad masculina.
Otro ejemplo de esta insultante concepción de la mujer es la escandalosa discriminación del varón en las leyes relativas a la mal llamada "violencia de género": el hecho de ser hombre supone una presunción de culpabilidad en un caso de malos tratos. Para el orwelliano Ministerio de Igualdad, los hombres somos menos iguales que las mujeres.
En cuanto a lo del negocio que se basa en la explotación, en lugar de meterse con las prostitutas, deberían fijarse en cosas auténticamente indecentes y vergonzosas como, por ejemplo, esas covachas de nuevos esclavistas llamadas ETT´s.