jueves, 22 de abril de 2010

La morita de Pozuelo. Islamización y papel de fumar.

El grado de estupidez y cobardía de nuestra casta política y periodística (valga la redundancia) queda de manifiesto ante casos como el de la morita de Pozuelo y el pañuelo islámico. Al parecer la morería de Pozuelo de Alarcón se ha encabritado por la negativa de un centro de enseñanza a cambiar su normativa interna para que la joven musulmana pueda lucir el puñetero pañuelo en clase.
Es curioso y revelador comprobar la actitud de los diversos pesebres periodísticos ante el asunto. Parecería lógico esperar que la banda rojiprogre, adalid estomagante de la sacrosanta igualdad entre hombres y mujeres, estuviera en contra del uso de este símbolo de la sumisión de la mujer musulmana ante el varón. Pues no. Hasta el hermano de Iñaki Gabilondo ha dicho que él está a favor de que la sarracenita lleve el pañuelo para no perjudicar su "derecho a la educación". Y se ha quedado tan ancho. Sería curioso escuchar a este elemento y a los de su ralea si los alumnos españoles se negaran a acudir a clase hasta que no pusieran el Crucifijo en las aulas. Y es que la pasión que la izquierda matacuras pone en atacar el Cristianismo se torna en acojone temblón cuando se trata del Islam.
La cobardía ante las imposiciones mahometanas no es patrimonio exclusivo del rojerío. Los peperos, expertos en el arte de cogérsela con papel de fumar si se trata de inmigración, se han limitado a defender tímidamente el derecho del centro de enseñanza a no permitir que los alumnos "lleven la cabeza cubierta". Escuchándolos parecería que todo el problema consiste en que la mora quería pasar a clase cubierta con un sombrero cordobés o con un casco de bombero.
Con lo fácil que sería decirles a los moros que podrán usar sus turbantes, pañuelos y chilabas en España el día en que los españoles no tengan que descalzarse para visitar una mezquita. O que el PRUNE (el partido islamista que aspira a la "reconquista" de Al-Ándalus) será ilegalizado hasta que no haya en Marruecos un partido político que reivindique nuestros derechos históricos sobre el Norte de África. Pero pedirles coherencia y patriotismo a nuestros políticos es como pedir honradez a los banqueros o castidad a las putas.
Con unos defensores tan ardorosos de nuestra cultura y de nuestra identidad nacional, los sucesores de Tarik y Muza no van a necesitar esta vez de ningún conde don Julián que les abra las puertas. Ya están dentro. O hacemos avanzar la ingeniería genética para poder clonar al Cid, a Fernando III y a don Pelayo o ya podemos ir aprendiéndonos de memoria el Corán, que hay examen.

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