jueves, 13 de mayo de 2010

Diálogo sobre austeridad presupuestaria.

CONVERSACIÓN OÍDA ACCIDENTALMENTE POR UN JARDINERO EN LOS PASEOS DE CIERTO PALACIO. SE IGNORA LA IDENTIDAD DE LOS CONVERSADORES.

- Oye, José Luis, que ha llamado el Gran Jefe y ha dicho que tenemos que reducir gastos. Así que tú verás.
- Joder, qué fácil es decirlo. Cómo se nota que él no tiene que untar todos los días a los sindicatos y a la patronal para que no alboroten.
- Yo que sé...podríamos quitarles las subvenciones a los del cine.
- Ni pensarlo. Como la Bardem y su troupe se cabreen son capaces de hacer alguna película sobre mi abuelo cuando reprimió la revolución de Asturias y me hunden el mito. No, ni de coña, venga, piensa otra cosa.
- ¿Y si suprimimos el Senado? Total, para lo que sirve...
- Qué graciosa eres, Elena. Si todo fuera tan fácil como suprimir instituciones inútiles, con eliminar la Casa Real y las Autonomías se arreglaba el asunto pero entonces ¿De qué íbamos a vivir? ¿Tú sabes la cantidad de miembros y miembras que tenemos colocados en las autonomías? Y si echamos a los borbones, ¿de qué iba a hablar la prensa del corazón? Además, aunque el Ejército está muy domesticado, el rey no deja de ser útil para que los militares sigan tragando con el Estatuto de Cataluña y las negociaciones con ETA.
- Eso son paranoias. Los militares, teniendo la barriga llena, tragan con todo, ya lo has visto. Si hasta se pelean por llevarle el bolso a Carmen, que es separatista y pacifista...
- Ya, pero no hay que fiarse.
- Otro sitio donde se va mucha pasta es en Sanidad. Ya sabes que cada inmigrante supone un saldo negativo de casi setecientos euros anuales para la Seguridad Social. Y eso son muchos millones. Si se les invitara amablemente a regresar a sus países, la verdad es que supondría un ahorro. Eso sin contar con la cantidad de puestos de trabajo y ayudas sociales que quedarían liberados para los españoles.
- Si hago eso corremos el riesgo de que los españoles empiecen a reclamar sueldos dignos y la patronal se nos echa encima. Eso sin contar con todos los colectivos proinmigración, que se quedarían sin subvención y empezarían a llamarnos xenófobos y cosas peores. Podrían llegar a acusarnos de patriotas y eso, nunca.
- ¿Y si quitáramos los coches oficiales a los altos cargos? Aquí tienen coche oficial hasta los ujieres.
- Eso es muy peligroso. Al contribuyente le das la mano y te coge el brazo. Se empiezan quitando coches oficiales y se termina pidiendo que nos quiten las visas oro y los sueldos vitalicios. Eso sería tirar piedras a nuestro propio tejado.
- La verdad es que sí. Oye, ¿Y si les pusiéramos un impuesto a los banqueros sobre sus beneficios? Al fin y al cabo, esta crisis la han provocado ellos y encima les hemos regalado una pasta.
- ¿Tú estás loca? Si hago eso, el Gran Jefe me manda a la Guardia del Sanedrín, digo, a los Marines para que lleven mi cabeza a Botín en una bandeja. No bromees con esto, que es muy serio.
- Pues no se me ocurre nada...
- Ya está. Vamos a ver, piensa un poco. ¿Tú crees que, por ejemplo, un guardia civil, que está dispuesto a jugarse la vida por mil quinientos euros al mes, va a protestar porque le quitemos, por decir algo, un cinco por ciento de sueldo? Nada, nada, ya está: reducción de sueldos a todos los funcionarios.
- Pero entonces los sindicatos...
-¿Los sindicatos? Harán un poco de ruido para hacer el paripé pero poco más. Están demasiado acostumbrados a la buena vida y a no dar ni golpe para hacerse los duros. Reducción de sueldo a los funcionarios y, mira, ya puestos, congelación de las pensiones. Solucionado.
- No lo veo claro. Si cabreamos a los jubilados ¿quién nos va a votar y a llenar nuestros mítines?
- Ya pensaremos en algo. Les damos el voto a los inmigrantes, por ejemplo.
- Bueno, visto así...

Compartir artículo en fb