jueves, 20 de mayo de 2010

Palestina: LXII Aniversario de un expolio sangriento.


La prensa bienpensante, que recientemente celebraba con alborozo el aniversario de la derrota del Eje en la Segunda Guerra Mundial a manos del sionismo y sus aliados, ha pasado de puntillas sobre otro aniversario protagonizado por los vencedores de esta contienda: el expolio de Palestina por parte de las organizaciones sionistas para establecer el llamado Estado de Israel mediante el genocidio, el terrorismo y la limpieza étnica. Todo ello con el aplauso complaciente de las potencias vencedoras.
De los más de 800.000 árabes que vivían en el territorio ocupado por Israel en 1948, sólo permanecieron unos 170.000. El resto se convirtieron en refugiados en los países vecinos. Los palestinos, que en esta fecha eran los dueños del 93,5% de las tierras, fueron desposeídos de sus propiedades y expulsados. Esta política de rapiña e invasión ha tenido desde entonces su continuidad en el constante expansionismo de Israel con las guerras de 1956, 1967, 1973 y en la invasión del Líbano de 1982. En estas guerras, Israel ha utilizado el terror como arma política, masacrando población civil cuando lo ha considerado necesario.
Una de las primeras atrocidades fue la matanza de Deir Yassim. El 9 de Abril de 1948, la banda terrorista Irgum, mandada por Menachem Begin, asesinó a 254 personas indefensas, la mayoría de ellas mujeres, ancianos y niños. El médico de la Cruz Roja Internacional Jacques de Reynier, jefe del Comité de la Cruz Roja en Jerusalén, describió en un informe oficial cómo durante dos días, los terroristas judíos violaron, incendiaron, asesinaron, llegando a abrir en canal a mujeres embarazadas, y saquearon la aldea. Menachem Begin, instigador de la matanza sería, años más tarde, nombrado Primer Ministro de Israel y premiado con el Nobel de la Paz.
El uso del terror como arma política se ha mantenido como una constante en las sucesivas agresiones israelíes a sus vecinos.
Años más tarde, durante la invasión israelí del Líbano, Ariel Sharon, entonces Ministro de Defensa, devastó la ciudad de Beirut mediante bombardeos en los que murieron miles de civiles. Tras la ocupación israelí y la expulsión de los combatientes palestinos, muchas mujeres, niños y ancianos se quedaron en campos de refugiados cerca de Beirut. La noche del 16 de Septiembre de 1982, Sharon ordenó asesinar a más de 1.500 civiles desarmados en los campos de Sabra y Chatila. En la mejor tradición hebrea, este genocida también fue nombrado Primer Ministro de Israel. Algo muy revelador del carácter del país al que muchos papanatas siguen llamando "la única democracia de Oriente Medio".

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