domingo, 20 de junio de 2010

El despido fácil y el conformismo de los borregos.

Con una sospechosa unanimidad, todo el pesebre mediático ha bendecido el abaratamiento y facilitación del despido como la panacea para salir de la crisis. El rebaño cobarde y torpón en que décadas de memocracia parlamentaria han convertido al pueblo español, compra con resignación la mula ciega que le venden los trileros del liberalismo. Mientras, los mal llamados sindicatos hacen un tímido simulacro de protesta para conformar a los escasos descontentos. Luego resulta que a sus movilizaciones no acude ni siquiera la recua completa de prósperos "liberados". Las burocracias subvencionadas es lo que tienen.
Que el Pepé y sus terminales losantescas y cesarvidalinas defiendan como solución la precarización del mercado de trabajo, entra dentro de lo normal. Son los exponentes reconocidos de esta ideología decimonónica y no engañan a nadie. Si por ellos fuera volvería la jornada de doce horas y el trabajo de los niños en las minas. Digo en Europa, porque todos sabemos que las multinacionales que instalan sus factorías en Asia o África siguen utilizando a menores que hacen jornadas de catorce horas por un euro diario. La globalización es lo que tiene.
Más indecente es la postura pesoera, que no ha dudado ni un momento en decretar el abaratamiento del despido como única receta para salir de la crisis. El caso es seguir en el poder como sea. Si hay que hacer profesión de fe izquierdista, se contrata a la habitual claque de cómicos millonarios para que desentierren unos cuantos rencores de la Guerra Civil o se incluye la apología del aborto como asignatura obligatoria en Primaria. La progresía es lo que tiene.
Curiosamente, nadie se ha planteado reformar un sistema financiero que ha sido el culpable de la crisis. Tampoco nadie se ha escandalizado ante la ofensa al sentido común que supone la presencia en España de varios millones de inmigrantes, legales e ilegales, mientras más de un millón de familias españolas tienen a todos sus miembros en el paro. Al contrario. Con la nueva regulación del despido, será mucho más fácil para un empresario despedir a un trabajador español y contratar a un inmigrante que cobre menos. La flexibilización del mercado de trabajo es lo que tiene.
Tampoco ha cuestionado ninguno de nuestros sabios dirigentes el despilfarro que supone la existencia de diecisiete taifas. Estos nidos del nepotismo y el caciquismo más bananeros, sirven además para financiar con el dinero de todos los españoles a partidos cuyo fin es, precisamente, la destrucción y división de España. El Estado de las Autonomías es lo que tiene.
Que los políticos profesionales y demás beneficiarios de este sistema defiendan lo indefendible o pretendan hacer pasar por blanco inmaculado el carbón, no es de extrañar. La hipocresía y el cinismo forman parte intrínseca de cualquier político al uso. La partitocracia es lo que tiene.
Lo más desalentador es la indiferencia generalizada ante los abusos de los que nos están arruinando. El ser un pueblo de capones analfabetos y cobardes es lo que tiene.

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