martes, 29 de junio de 2010

Estatuto de Cataluña. Fallo de Matrix.

A veces, los diversos y poderosos mecanismos que mantienen esta realidad virtual llamada democracia parlamentaria fallan y este mundo-matrix muestra, bajo su falsa apariencia, la auténtica realidad de lo que nos rodea.
Esto es lo que ha ocurrido con la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña. La amable ficción del Estado de Derecho y la igualdad ante la ley han mostrado su auténtica naturaleza de tramoya y trampantojo cutre, y bajo su engañosa superficie virtual han quedado al descubierto los secretos de la farsa.
Así, lo que parecía un órgano jurisdiccional destinado a salvaguardar la legalidad vigente, se ha desvelado como un grupo de burócratas corruptos al servicio de mezquinos intereses partidistas.
Los parlamentarios, que la versión oficial del matrix democrático mostraba como representantes de la voluntad popular, aparecen como una recua de ignorantes, traidores y cobardes a los que no les importa dividir la Nación o vender a su madre con tal de seguir viviendo a costa del erario.
La figura regia que parecía ser el Jefe del Estado es en realidad un pelele cobarde y estúpido que hace tiempo que renunció a tomar ninguna decisión que incomode a los enemigos de la Patria que aparenta representar.
Afortunadamente para los dueños del tinglado, esta fugaz aparición de la realidad apenas produce efectos en la mayoría de los siervos de este sistema . Y es que también ellos son realidad virtual: lo que aparentaba ser un pueblo soberano ha mostrado su verdadera naturaleza de rebaño inculto y envilecido.
Aunque no todos.
Y es que cada vez es más numerosa la minoría de los que aspiramos a fundir el ordenador central del matrix políticamente correcto. Y de mandar a la mierda a sus beneficiarios y a la puta que los parió.

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