jueves, 5 de agosto de 2010

Prioridades.

Lo primero es lo primero. Ya sabemos que hay crisis y que hay que apretarse el cinturón. Que superamos los cinco millones de parados y que esto no tiene pinta de arreglarse. Pero es que hay cosas que son una prioridad incuestionable y nuestros sabios dirigentes, que tienen que estar en todo, siguen velando por los intereses generales.
Últimamente, todas las conversaciones de las diversas cafeterías, peluquerías y mercadillos de la sufrida piel de cabestro (la de toro ha sido declarada ilegal por los separatistas catalanes) giraban en torno a un único clamor: Hace falta más pasta para los desenterradores del odio, digo de las víctimas del franquismo. Da igual que se paralicen las obras públicas, que se abarate el despido o que, en el colmo del sacrificio, algunos cargos públicos recorten sus gastos, pero no se puede consentir que se cierren las heridas de la Guerra Civil . Hasta ahí podíamos llegar. Porque, ¿de qué van a vivir todos los desenterradores profesionales, actores de la ceja y demás esforzados artífices de la nueva memoria histórica? ¿Cómo van a llegar a fin de mes los inventores de la nueva ortodoxia, ahora que ha subido el IVA? Como siempre, nuestro Gobierno ha escuchado este clamor popular y, con la generosidad habitual, ha puesto los medios para que no quede ni un rogelio sin desenterrar, ni un hecho histórico sin falsificar.
Además, cómo las víctimas del franquismo empiezan a escasear y no son tan numerosas como debieran, el sobrante de las subvenciones se empleará en realizar documentales para que los españoles de las generaciones futuras se enteren de que los fascistas eran malísimos y los rojos eran una mezcla de Teresa de Calcuta y San Francisco de Asís. Como guinda del pastel, en una muestra de generosidad internacional, no sólo trincarán las asociaciones y chiringuitos autóctonos sino que se repartirá dinero público a cuadrillas antifascistas extranjeras. Con un par. También se financiarán excursiones a diversos parques temáticos como el campo de concentración de Mauthausen que, como todo el mundo sabe, fue empleado por Franco para gasear a García Lorca. Será por dinero.

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