viernes, 10 de septiembre de 2010

El 11-S y Larry Silverstein. La intuición en la iniciativa empresarial.



El conocido proverbio latino de que la fortuna favorece a los audaces, tiene sin duda su traducción en el mundo de los negocios. Un ejemplo de esa mezcla de intuición genial y de valentía inversora lo constituye el magnate hebreo Larry Silverstein. Este avispado empresario judío firmó un contrato de arrendamiento de todo el complejo del Word Trade Center seis semanas antes de los atentados del 11 de Septiembre. A continuación contrató varias pólizas de seguros que le garantizaban cobrar 7.000 millones de dólares en caso de que se produjera un doble ataque terrorista a las torres.
Silverstein ya era propietario del 7WTC un anexo comercial de 47 plantas que también cayó el 11-S a pesar de que no impactó contra él ningún avión. La forma de desplomarse este edificio fue, sin embargo, muy similar a cómo lo hicieron las dos torres, es decir, de esa manera característica que algunos observadores, posiblemente malintencionados, han encontrado muy parecida a una voladura controlada.
Como todos los grandes magnates financieros, Silverstein ha tenido que enfrentarse a los rumores insidiosos, fruto sin duda de la envidia, que relacionaban su excepcional suerte con hechos como que la seguridad del complejo estuviera a cargo de la empresa Securacom, propiedad de Marvin Bush, hermano del entonces Presidente de los Estados Unidos. El que esta empresa fuera también responsable de la seguridad del aeropuerto Dulles, del que partió uno de los aviones que se estrellaron, o de la compañía United Airlines, es una coincidencia en la que algunos elementos indeseables, seguramente al servicio de Bin Laden, han querido ver oscuras tramas de conspiración.
También la circunstancia de que, en los dias previos a los atentados, el sagaz financiero mantuviese frecuentes conversaciones telefónicas con Benjamín Netanyahu ha querido ser teñida con tintes de sospecha por los mismos sujetos desagradables, convirtiendo así en acontecimiento inquietante una relación de inocente y pura amistad.
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