martes, 7 de septiembre de 2010

Huelga general.


- Hola, perdonad el retraso.
- Hombre, ya era hora ¿qué te ha pasado?
- Nada, chico, el tráfico. Además, me han puesto un chófer nuevo que no tenía ni puta idea de cómo llegar . ¿Y los demás?
- Como no llegabas, se han metido en la sauna. La verdad es que esto de los coches oficiales es un coñazo. A ver cuándo nos ponen aviones privados de una vez.
- Dicen que están en ello. Lo mismo después de la huelga...
- Qué menos. Yo, la verdad, es que estoy muy harto. Como no aflojen más pasta se me van a cruzar los cables y, en vez del paripé del día 29, soy capaz de pedir responsabilidades al Gobierno.
- No exageres, hombre. Al fin y al cabo nos están pagando mejor que nunca.
- Sí, lo que tú quieras, pero es que la gente no se da cuenta de lo estresante que es esto de ser líder sindical. Cada vez es más difícil tener engañada a la gente. Todavía hay quien se cree que esto de vivir del cuento es fácil.
- Venga, no te calientes y vente al yacuzzi, que están al llegar las brasileñas. Creo que son unas mulatas espectaculares. Ya verás como un intercambio de fluidos multiculturales te quita el estrés y el cabreo.
- ¿Brasileñas? O sea que lo de mandarnos a la Bibiana era un cuento. Si ya te digo yo que a los representantes de los trabajadores nos acaban tomando por el pito del sereno.

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