lunes, 18 de octubre de 2010

Ariel Sharon de cera: el arte de lo grotesco.

El Diccionario de la RAE, define el término de origen alemán kitsch como "pretencioso, pasado de moda y considerado de mal gusto". Sin embargo, el uso de este término ha superado esta estrecha definición y sirve para denominar la apología de lo hortera, la quintaesencia del mal gusto, la hipérbole de lo antiestético.

Por su parte, el término anglocabrón "gore", que ni siquiera está en el Diccionario, designa un gusto enfermizo por lo macabro y desagradable. En el ámbito cinematográfico, sirve para definir esas películas de terror de calidad ínfima que suelen suplir la falta de argumento con la exagerada profusión de escenas sangrientas o simplemente asquerosas.
Esta disgresión viene a cuento de la exposición que se inaugura esta semana en Tel Aviv y cuya pieza más notoria es una réplica de Ariel Sharon a tamaño natural, realizada de forma hiperrealista en cera y plástico, que representa al famoso criminal de guerra en una cama de hospital con los ojos entreabiertos. Al lado de una cosa así, la niña de "El Exorcista" es una edulcorada fantasía de Disney.
No deja de sorprender que las autoridades hebreas hayan permitido esta desagradable "performance" de Grand Guignol, máxime teniendo en cuenta que el responsable de las matanzas de Sabra y Chatila aún está vivo, aunque, debido al coma, no coleando.
El autor de este horror, un tal Noam Braslavsky, dice que ha perpetrado esta figura para representar el carácter israelí. Si una frase así la hubiera pronunciado un no circunciso, la prensa bienpensante le hubiera crucificado como a un antisemita furibundo y el horrendo muñeco se hubiera denunciado como un insulto intolerable a la intimidad del ex primer ministro y al Pueblo Elegido en su conjunto. Sin embargo, al ser el macabro monigote de factura hebraica, la exposición se considera un atrevido y vanguardista homenaje al obeso genocida.
Según parece el autor amenaza con exponer su obra en España, donde todo disparate tiene su asiento. Suponemos que la exposición estará patrocinada por EsRadio y hasta es posible que César Vidal lleve a su programa al pájaro en cuestión. Teniendo en cuenta que hace unos años otro jeta vendía como arte sus propios excrementos enlatados, o contemplando los montajes absurdos que se suelen considerar artísticos en la exposición ARCO, el que traigan a España esta pseudomomia de plástico puede ser hasta divertido.

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