jueves, 18 de noviembre de 2010

Elecciones catalanas: bufones, putas y videojuegos.

La desvergüenza inherente a la farsa democrática alcanza su punto de mayor desfachatez en períodos electorales. Si además, las elecciones se celebran en alguna de las taifas autonómicas, el resultado suele ser un carnaval obsceno en el que los candidatos hacen gala de las peores artes del engaño y de la confusión en ese afán sonrojante de captar los votos de sus víctimas al precio que sea. 
Esto es así desde que un grupo de mangantes de diverso pelaje montó un festival de trileros al que llamaron Transición.
A esa mayoría de sumisos incautos que está orgullosa de vivir en una cleptocracia parlamentaria, este despiporre le parece normal: décadas de adoctrinamiento mierdático han conseguido que la gente crea que la Libertad es depositar un papelito en una urna cada cierto tiempo, que la Patria es el apego provinciano a una región, que asesinar bebés es un moderno método anticonceptivo o que la Historia de España es algo por lo que hay que pedir disculpas constantemente. Valores democráticos, o sea.
Sin embargo, en la actual campaña electoral en Cataluña, el circo partitocrático está superándose a sí mismo y alcanzando niveles inéditos de chabacanería y zafiedad, mostrando claramente el concepto que los políticos profesionales tienen de los votantes a quienes afirman representar. 
Los pesoeros hacen vídeos en  los que aparece una chorba teniendo un orgasmo mientras vota. Afortunadamente, la torda en cuestión no procede de la habitual cabaña de pajines, sindes y demás miembras de cuota, sino que es una profesional bastante potable, lo que nos ha ahorrado más de una náusea. 
Hablando de profesionales, al parecer una de las candidatas de alguna de las cuadrillas separatistas es una actriz porno. Hay también, además de los cabestros habituales, travelos, exhibicionistas y tarados en abundancia. A propósito de estos últimos, los mamporreros de la telebasura, hacen gracietas burlándose de un pobre analfabeto con la habitual prepotencia de la inquisición progre. Todo vale con tal de rebañar votos. 
Una de las iniciativas más chuscas ha sido la de los peperos presentando un videojuego en el  que disfrazan a su candidata de Lara Croft. Conociendo a la tipa,  es obvio que para encontrarle el más lejano parecido con Angelina Jolie hay que hacer un esfuerzo de imaginación propio de iluminaciones psicotrópicas.
El juego ya ha sido retirado. Pero no por ofender el buen gusto más elemental con la comparación imposible entre Lara Croft y la marisabidilla pepera, sino porque al parecer en  dicho juego se arrojaban bombillas a uno de los grupos intocables bajo pena de excomunión política: los sacrosantos inmigrantes ilegales, especie sobreprotegida por progres, peperos y gilipollas en general. Si en el juego se hubiera atacado a parados españoles, nada habría pasado y podríamos evocar la cultura clásica gracias a la Lara Croft pepera a horcajadas del pajarraco que tienen por logotipo. En lugar de Leda y el cisne, la tía de las bombillas y la gaviota. 
En esta apoteosis de lo grotesco, encontrar partidos como el Movimiento Social Republicano que, además de tener un mensaje coherente y unas propuestas serias, no recurre a chafarrinones ni a travestismos vergonzosos, es una corriente de aire fresco en esta atmósfera de letrina.