sábado, 4 de diciembre de 2010

6 de Diciembre: Día del Gilipollas Constitucional.

 El espectáculo bufo al que nos han acostumbrado los beneficiarios de la partitocracia en el llamado Día de la Constitución, rebasa este año las fronteras de lo grotesco convirtiéndose en obsceno. 
Las visitas de gilipollas al edificio de las Cortes en estas fechas en que los estafadores, graciosamente, permiten que los estafados  entren en su cubil, contrastan obscenamente con la situación desastrosa de la economía española. Los españolitos mantienen la misma paciencia aguardando su turno para entrar a ver el Congreso que en la cola del paro.

 Las monótonas lecturas del chapucero texto por parte de los paniaguados habituales y  por catetos más o menos famosillos, constituyen un obsceno ruido de fondo a la situación general de desamparo de los españoles ante los abusos de cualquier grupo de presión organizado. Banqueros, controladores aéreos, liberados sindicales y demás bandas de malhechores se cachondean de nosotros. Es una característica intrinseca a la democracia  la de proclamar pomposamente derechos que es incapaz de garantizar.
 La ramplonería de las manidas declaraciones de los políticos profesionales (la Constitución que nos hemos dado y sandeces habituales) suenan más que nunca a hueco y son el contrapunto obsceno a las provocaciones de la morisma. Mientras nuestros hombres públicos (y abundantes mujeres públicas) alaban las bondades del texto que nos ha llevado al actual desastre, Marruecos organiza marchas contra España reivindicando la anexión de nuestras ciudades.El Gobierno, naturalmente, sigue genuflexo ante el sultán.
 Lo más obsceno de todo esto no es la vileza de los políticos profesionales. Al fin y al cabo son los únicos beneficiados por esta tramoya indecente. Lo peor es la pasividad borreguil de los españoles y su complacencia con un sistema que los está conduciendo a la más absoluta miseria material y moral.
Visto lo visto, creo que ya va siendo hora de que se proclame oficialmente el 6 de Diciembre como Día del Gilipollas Constitucional.
 
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