lunes, 31 de enero de 2011

Egipcios, ostiones y rebelión.

Al leer cierto titular hablando de ostiones y carnavales tardíos, por un momento llegué a creer que, por fin, el pueblo español había empezado a salir de su modorra y estaba dando su merecido a los políticos  desmontando el carnaval obsceno de la partitocracia. Vana ilusión. A pesar de su prometedor titular, la noticia se refería a una celebración popular donde se comen erizos de mar y cosas así. Panem et circenses, ya saben.

Y es que, últimamente, ver en la tele a los egipcios enfrentándose sin miedo a la policía y montando la de Dios en las calles para expulsar a un gobernante corrupto, no deja de producirnos una sana envidia. A pesar de que los medios de comunicación no aclaran demasiado sobre lo que acontece en el país del Nilo, no debe de ser tan malo cuando el Estado sionista se ha puesto nervioso y se ha apresurado a apoyar al Presidente egipcio en su sangrienta represión para mantenerse en el poder. 
Sin entrar en el fondo del asunto, y teniendo en cuenta que, posiblemente, la rebelión popular sólo sirva para cambiar un sátrapa por otro, es inevitable comparar la actitud de rebeldía de los egipcios con la resignación aborregada de nuestros paisanos. Aquí también tenemos un régimen corrupto, vendido a los intereses americanos y culpable de sumir al país en la miseria y, en vez de salir a la calle a montarla como los egipcios, nos dedicamos a comer pestiños. Las cosas.