viernes, 11 de febrero de 2011

Elecciones: el espectáculo debe continuar.


En la boda de Senén
hubo pastas, dulces, frutas,
maricones y hasta putas,
en fin, que estuvo muy bien.

(Luis Sánchez Polack "Tip")

Los versos del inolvidable y genial Tip son lo primero que viene a la mente al ver el espectáculo bufo que cada cuatro años monta la casta política para justificar sus mangoneos.
En las elecciones catalanas pudimos contemplar un abigarrado desfile de personajes a medio camino entre lo grotesco y lo patético. Prostitutas, travestis, borrachos, analfabetos y demás purrela llenaban las listas de las diversas formaciones entre el general regocijo. La débil frontera entre el espectáculo chocarrero, la prostitución y la política profesional queda cada vez más diluida con las últimas tendencias de marketing electoral.
Parece que para las próximas elecciones de mayo se quiere seguir el ejemplo catalán. El Pesoe, por ejemplo, ya ha fichado a un travelo para ir en sus listas de Madrid. Ignoramos si el Pepé, además de su habitual "troupe" de payasos incluirá también algún "castrato" para estar a la moda. Hasta ahora, la panda pepera se ha limitado a contratar a una "chica Interviú" como asesora cultural, lo cual no deja de tener su gracia. Sin embargo, nos tememos que al estar acostumbrado el público a ver a analfabetas funcionales ocupando carteras ministeriales, lo de la striper pierde eficacia como sorpresa. Deberían ir pensando en algo más "gore" como exhibir a Esperanza Aguirre en topless o recuperar las fotos de Soraya en camisón. 
Al ver estos intentos desesperados de los partidos del Sistema por llamar la atención de una clientela cada vez más desencantada, es inevitable evocar a los viejos cabarets que, en su decadencia, empezaron a sustituir lo que fue un cierto tono picante en sus números por la pornografía más grosera. 
Lo más triste para ellos es que la exhibición impúdica de sus coristas y graciosos no hace sino dejar en evidencia, de una forma mucho más cruda, la decadencia de un espectáculo que cada vez divierte menos.