jueves, 3 de febrero de 2011

A inmigrante que huye...lo retiene la Guardia Civil.

El último ejemplo de sentido común que amenazaba con sentar un peligroso precedente en este imperio del disparate antes llamado España, ha sido felizmente abortado por la Guardia Civil: un inmigrante que intentaba volver a su país saltando la valla de Ceuta, ha sido retenido por la Benemérita.

Y es que aquí la gente, en cuanto te descuidas, empieza a hacer lo que le sale sin medir las consecuencias de sus actos. El inmigrante en cuestión, un negro de color que atiende al nombre de Omar Chuick, quería regresar a Mali sin valorar las terribles consecuencias de su irresponsable iniciativa. 
Porque, vamos a ver, ¿de qué iban a vivir las numerosas oenegés, chiringuitos, consejerías y demás tinglados que  florecen al amparo de la inmigración, si cunde el ejemplo del buen Omar? Seguro que el africano no ha sopesado el lamentable  lugar en que quedaría la política de inmigración de nuestro sabio Gobierno si empiezan a largarse los inmigrantes. La multiculturalidad, la tolerancia y demás eslóganes quedarían en evidencia y algún malpensado podría llegar a sospechar que son simples estupideces demagógicas y suicidas.  Eso por no hablar de la política electoral de los grandes partidos ¿Cómo podrían sustituir con el voto inmigrante los votos de los españoles desencantados con el Sistema si resulta que empiezan a marcharse los futuros votantes? ¿Y que sería de nuestro mercado laboral? Si se fueran los inmigrantes, los trabajadores españoles podrían tener la tentación de reclamar salarios dignos por su trabajo. Menudo follón. Posiblemente, si cunde el ejemplo del Sr. Chuick, las peores consecuencias las sufrirían nuestros Cuerpos y Fuerzas de Seguridad: la caída en picado de la delincuencia podría llevar a plantear una reducción de plantillas en las diversas policías, erchainchas, mosos y mosas de cuadra y demás agrupaciones que velan por nuestros derechos constitucionales. Menos mal que los picoletos de Ceuta han estado atentos y han evitado con su actuación que se produzca un "efecto hasta nunca" de trágicas consecuencias.