martes, 15 de febrero de 2011

Los viejos de la Pajín.

No, no voy a hablar de los acaudalados progenitores de la ministra de Sanidad, Igualdad y Fraternidad o como diablos se llame ahora el chiringuito en cuestión. Los viejos a que alude el título son los componentes de una curiosa institución llamada Consejo Estatal de las Personas Mayores. Al parecer, a los ancianos españoles no los representan los partidos políticos, como algunos (cada vez menos) creían hasta ahora.
Tampoco las Escuelas de Chotis, ni las Asociaciones de Antiguos Alumnos, ni los Clubs de Petanca. Qué va. Resulta que los viejos de España están representados, según afirman muy seriamente algunos periódicos, por este fantasmagórico Consejo.
Sólo este Consejo Estatal es la voz de nuestros ancianos, llamados, como no podía ser de otra forma en este reino de la cursilería, con el eufemismo vergonzante de "personas mayores". Esto viene a cuento de un titular que, literalmente, afirma "Las personas mayores apoyan la futura Ley de Igualdad de Trato".  No es, como pudiera parecer en un principio, que a todos los españoles mayores de edad les  ilusione la última chorrada demagógico-festiva de la ministra sebosa. A lo que se refiere el políticamente correctísimo periódico es que la poco agraciada Leire presidió el susodicho Consejo y  que éste aprobó con entusiasmo la chorrada pajiniana. 
Tampoco es que extrañe demasiado el aplauso de los provectos paniaguados si tenemos en cuenta que el tal Consejo es nombrado a dedo entre miembros de diversos chiriguitos, direcciones generales, imsersos y demás monipodios del presupuesto. Lo que no queda claro es si son directamente los politicastros de turno los que se autoerigen en consejeros o si son sus padres y abuelos los agraciados. Las importantísimas funciones que tienen que desempeñar los afortunados abueletes según el Real Decreto que lo regula, son cosas como: "institucionalizar la colaboración y participación de las personas mayores en la definición, aplicación y seguimiento de las políticas de atención, inserción social y calidad de vida dirigidas a este sector de población en el campo de competencias atribuidas a la Administración General del Estado". Perdón por el farragoso párrafo: siempre me ha fascinado la cantinflesca habilidad de nuestros políticos para enlazar frases sin decir nada.
Según parece, se ha aprovechado la reunión para presentar otra milonga llamada "Libro Blanco del Envejecimiento Activo" que no se sabe muy bien si es un manual de instrucciones para administrar la eutanasia o un kamasutra acrobático para octogenarios. Da igual, el caso es que a los entusiastas consejeros estatales les ha parecido cojonudo.
Viendo la cantidad de pasta que destinan nuestros gobernantes a mantener chiringuitos como el Consejo éste, es de imaginar la comprensión de nuestros viejos (los de verdad, no estos monigotes amaestrados) cuando intenten llegar a final de mes con sus escuálidas pensiones. Seguro que reservan un lugar en sus oraciones para la Ministra Pajín, los Consejeros estatales y la puta que los parió a todos.