viernes, 1 de abril de 2011

Libia: Pinchando en hueso.

 Las fuerzas yanqui-sionistas se están cubriendo de gloria en la agresión a Libia. Primero provocaron una guerra civil, armando a las "fuerzas democráticas" (compuestas por traidores al régimen de Gadafi, integristas islámicos y sicarios a sueldo de la CIA)  en el convencimiento de que éstas la ganarían. Así podrían vender la liquidación de Gadafi como una revolución del pueblo libio contra el repentinamente tirano y anteayer aliado de "Occidente" (es decir, U$A y sus satélites). 

A pesar de que en un principio los mercenarios pudieron hacerse con varias ciudades, resultó que el horrible tirano contaba con más apoyo popular del esperado y el Ejército libio comenzó a reconquistar el territorio ocupado por los sublevados. Ante tal imprevisto, se hacía urgente echarle una mano a los chapuceros "rebeldes". Nada como una misión humanitaria a base de tomahawks pretextando que Gadafi "estaba bombardeando a su propio pueblo" (Al parecer, la mayoría de libios que apoyan a su pinturero Presidente no son el pueblo sino una pandilla de asesinos psicópatas). 
Sarkozy aprovecha la jugada para iniciar el ataque y quedar bien ante el Gran Hermano Yanqui de cara al reparto del petrolífero botín. Zetapé también aprovecha la ocasión para que España haga el imbécil una vez más interviniendo en una guerra en la que nada se nos ha perdido y de la que nada vamos a sacar. Los titiriteros de la ceja guardan un prudente silencio.
Pues ni por esas. A pesar de que los cazabombarderos del Nuevo Orden Mundial dejan a Libia sin fuerza aérea y machacan a su fuerza terrestre, los aguerridos rebeldes democráticos siguen retrocediendo. Mientras, empiezan a ser difíciles de escamotear las víctimas civiles de los "bombardeos humanitarios".
Ahora quieren vender la idea de que la OTAN se plantea si debe armar a los rebeldes, ya que, como es sabido, hasta ahora han luchado con palos y piedras. Lo más triste de todo esto es que, posiblemente con razón, nos siguen tomando por gilipollas.