domingo, 12 de junio de 2011

Bildu-ETA triunfante: la cosecha de las medias tintas.

La habitualmente repugnante crónica política de los telediarios, alcanzaba ayer cotas de náusea con la imagen de las hienas etarras tomando posesión como alcaldes de los principales municipios de Vascongadas. La foto de los asesinos separatistas retirando la Bandera Nacional del balcón de los Ayuntamientos, en los que a partir de ahora ondeará en solitario la siniestra ikurriña, es el perfecto resumen de décadas de entreguismo, acomplejamiento y medias tintas ante el separatismo vasco.

El triunfo etarra no es el simple resultado de la política zapaterina para maquillar su previsible descalabro electoral vendiendo la sucia moto de una tregua de la ETA. Y es que la creciente hijoputización de la sociedad vasca no es un asunto de los últimos años. Es la consecuencia de una multitud de factores como el adoctrinamiento antiespañol que desde la llamada Transición se hace con los escolares vascos inculcándoles la falsificación histórica aranista como dogma. Un dogma de naturaleza casi religiosa teniendo en cuenta las directrices clericales de los catolicarras peneuveros, máximos exponentes del integrismo meapilas más antipático y cerril.
La complicidad y cinismo del clero vasco ante los asesinatos etarras quedará en la Historia como un baldón de vergüenza tanto para los curas y obispos vascos como para la jerarquía eclesiástica española  que, salvo honrosas y rarísimas excepciones, siempre miró hacia otro lado. Del Vaticano, mejor ni hablar.
Pero el auge separatista no es un mérito de la sacristía peneuvera y sus sicarios etarras, sino un demérito de los políticos españoles que, en las últimas décadas, se han caracterizado por una total ausencia no ya de patriotismo (sabemos de su alergia al término "España", a la que llaman "Estepaís") sino de un mínimo sentido de Estado. Y esta actitud, pusilánime y bordeando la alta traición, ante la defensa de la unidad nacional es patrimonio de derechas y de izquierdas por igual. 
Desde la relamida corrección política de los partidos del  Sistema se empezó por asumir desde el principio el lenguaje de los enemigos de España. No sólo se nombró oficialmente a las Provincias Vascongadas con el término separatista de "País Vasco", sino que en el carnaval autonómico se adoptó como enseña de esta región la bandera del PNV, la siniestra ikurriña antiespañola. Y en este juego vergonzoso no sólo participó, como hubiera sido previsible, la izquierda, que siempre consideró a los separatistas como una especie de efusivos compañeros en la lucha antifranquista. También la derecha, primero ucedea y luego pepera, no tuvo ningún inconveniente en adular a la banda peneuvera. Al fin y al cabo, también eran de derechas como ellos. Ya sabemos que, para la derecha, su única patria es su cartera.
A pesar de que muchos concejales del Pepé y del Pesoe cayeron bajo el zarpazo etarra, siempre echamos de menos una denuncia clara de la enfermedad separatista, de la que el terrorismo sólo es un síntoma, por parte de los dirigentes de estos partidos.
En lugar de una  repulsa hacia la manipulación y falsificación histórica en la que se basa el separatismo, los políticos profesionales suelen hablar de la defensa del "orden constitucional" y gilipolleces así. Como si no hubiera sido precisamente la Constitución de 1978 la que hizo posible este régimen funesto en el que se subvenciona con dinero de los españoles a los partidos cuyo objetivo es destruir España. 
Al crimen salvaje producto del fanatismo antiespañol, los políticos de la partitocracia han querido combatirlo con paños calientes en lugar de, como hubiera sido razonable y digno, con una decidida violencia de signo contrario. 
El único intento gubernamental de pagar a los separatistas con su misma moneda fue una chapuza infame. El GAL se frustró por la corrupción y la avaricia de unos políticos más preocupados por trincar dinero de los fondos reservados que por liquidar alimañas etarras. Se derrochó dinero público en enriquecer a unos mercenarios por hacer mal un trabajo que hubieran hecho bien muchos patriotas. Y gratis.