viernes, 23 de septiembre de 2011

El satélite.


Dizque un viejo satélite herrumbroso
perdiendo por decrépito su vuelo,
previéndose un impacto desastroso.

Ahora esperan el choque portentoso
las bandas de rumanos con anhelo;
 pues que les caiga el cobre desde el cielo
es, sin duda, un hecho milagroso.

Invoquemos la cósmica justicia
por que la vieja y celestial chatarra
que el éter infinito sobrevuela

sirva para aliviarnos de inmundicia
cayendo sobre el cráneo de un etarra,
el Congreso, el Senado o la Zarzuela.