jueves, 1 de septiembre de 2011

"Noches del Ramadán" en Lavapiés: Fiesta de Moros y Cristianos pero sin cristianos.

Se veía venir. Las administraciones peperas subvencionándoles la juerga a los mojamés. Supongo que será para compensar las molestias de la susceptible morisma por la visita papal. O para hacerse perdonar la vida el día que se animen a imitar a sus congéneres de otras latitudes y nos pasen, por fin, a cuchillo a los perros infieles que les hemos dejado entrar en nuestra casa.
Para que no haya dudas sobre quién parte el bacalao y el hachís en Lavapiés, lo llaman Las noches del Ramadán. Un despiporre moruno con cargo a los bolsillos de los aborrecidos cristianos. Se echa de menos una panda de indiguarros del 15-M con carteles de "No con mis impuestos" como los que exhibieron entre porro y porro en la visita del Papa. Aunque no creo. Una cosa es insultar y agredir a los cumbayás, "kikos" y demás pacíficos y santurrones fans de Ratzinger, y otra meterse con la  morisma, que, en lo tocante a su religión, no se anda con gilipolleces.
Déficit, como siempre, de testiculina en la cabaña rogelia. Les falta vergüenza torera para una lidiar una corrida astifina y no pasan de la charlotada con antidisturbios enmaromados y embolados.
Hablando de cabestros, llama la atención que los mismos políticos que últimamente alardean farisaicamente de austeridad, no consideren un despilfarro prescindible la macrofiesta mahometana. Si de lo que se trata es de tener contento al aluvión inmigrante, no sería de extrañar que dentro de poco se organice algún festejo en honor a la Pachamama con Esperanza Aguirre disfrazada, como otras veces, de Mami Panchita para congraciarse con el colectivo amerindio al que tanto aprecia y subvenciona.
O una Noche del Tam-Tam para procurar el debido solaz y diversión a los subsaharianos negros de color con Gallardón reciclando un disfraz de Rey Baltasar para dar ejemplo de ahorro. Cualquiera sabe. Todo dependerá de si las circunstancias electorales lo aconsejan. En fin, doctores tiene la Trilateral.
Pero como tardemos mucho en clonar a Don Pelayo, al Cid o a Millán Astray, nos vemos mirando a la Meca con el culo en pompa más pronto que tarde.