lunes, 31 de octubre de 2011

Jalogüin: Día del Orgullo Gilipollas.

Llama la atención que el puente de primeros de Noviembre siga llamándose Puente de Todos los Santos. Eso es que los comisarios de corrección política de los diversos telediarios no han caído en lo anacrónico y reaccionario de llamar así a estos días. O que las diversas asociaciones subvencionadas de la morería no se han quejado todavía del intolerable perfil cristiano de esta denominación.

Eso de honrar a los muertos y llevarles flores es algo políticamente incorrecto que muestra poco respeto hacia otras culturas que nos enriquecen con su presencia y cuyos antepasados tenían otras costumbres, como la antropofagia, que hay que respetar en un contexto multicultural.
Afortunadamente, cada vez hay más españoles que no se avergüenzan de su paletismo y demuestran con entusiasmo que pueden ser tan gilipollas como cualquier yanqui. Ajenos a nimiedades como el paro, la corrupción o las concesiones a la ETA, centran sus esfuerzos en celebrar ese Carnaval mongolo que llaman Jalogüin. Disfrazan a sus hijos de mamarrachos para que el día de mañana sean tan buenos ciudadanos gregarios y estúpidos como ellos. Los más imbéciles incluso se disfrazan ellos mismos y organizan bailes para presumir de su gilipollez congénita y de su absoluta falta de sentido del ridículo.
Se supone que esta grotesca apoteosis de imitación gringa es una recreación de la estética "terrorífica" de todo a cien hollywoodiense para mayor gloria de las tiendas de chinos y del Corte Inglés. Resulta cada vez más difícil resistir la tentación de hacerles experimentar el horror que tanto les gusta, volándole las pelotas con una recortada al primer imbécil que anime a sus retoños a molestar a los vecinos con esa estupidez del "truco o trato". Eso si que sería "gore" del bueno.