domingo, 20 de noviembre de 2011

20 de Noviembre.El contraste.

Elecciones: Grotesco aquelarre de urnas y mentiras con el que la casta beneficiaria de un Sistema podrido hace creer a una masa dócil y adocenada que es libre y soberana. Mientras, en Bruselas, en los oscuros sanedrines de la usurocracia, los banqueros y sus lacayos tecnócratas maquinan la manera de privar de pan y techo a esa misma masa para enriquecerse un poco más a costa de la miseria de las naciones.
Como en un partido de fútbol o en una carrera de cuadrigas, los trabajadores que se han quedado sin trabajo y los pequeños empresarios arruinados por la especulación disputan por el color de la camiseta de su equipo favorito. Se discute sobre el color de la marioneta que ocupará la Moncloa. Da igual el color: los buitres manejan los hilos del muñeco. Si es dócil le permitirán seguir. Si no, le darán la patada como en Grecia e Italia y lo sustituirán por uno de sus  sicarios. Mientras, las adormideras del periodismo mercenario nos bombardean con eslóganes sobre austeridad y recortes. Reformas necesarias llaman al desmantelamiento del Estado.
Para desesperación de los técnicos de la manipulación, aún quedan españoles rebeldes que se resisten a bailar al obsceno son de unos tópicos mentirosos. Españoles molestos. 
Mientras la masa adocenada deposita en las urnas el papelito que le hace sentirse importante, los españoles molestos gritan en las calles consignas de rebelión.
Mientras el rebaño amorfo es narcotizado con basura televisiva, los españoles molestos desfilan en la lluvia bajo banderas de pólvora y sangre. 
Mientras los gregarios creyentes de la cleptocracia barruntan mezquinas revanchas de prebenda y despachos, los españoles molestos llevan una corona de laurel al mejor hombre de España. Hace setenta y cinco años, también Él fue molesto por soñar una España justa y libre. Por eso lo asesinaron. 
Los españoles molestos gritan su nombre por las calles porque saben que, aunque el Fundador cayó, sus molestas ideas están ahora más vivas que nunca. Porque saben que cuando la Patria es un simple mercado de despojos, cuando la escoria separatista desgarra la unidad del territorio y la chusma marxistoide entierra bajo su estiércol igualitario el orgullo de nuestra Historia, al final la salvación viene de esas banderas que anoche se mojaron a  la intemperie gloriosa de la noche madrileña.