miércoles, 2 de noviembre de 2011

Grecia. Corte de mangas doricojónico.

Si alguien pretende entender lo del referéndum en Grecia escuchando o leyendo solamente los medios de desinformación del lobby neocon, llega inevitablemente a la conclusión de que todos los griegos son unos jetas que han vivido por encima de sus posibilidades y que ahora se niegan a pagar sus deudas.

Oyendo, por ejemplo, la propaganda ultraliberal de Es.Radio uno empieza a cogerle manía hasta al anuncio del yogur griego (un yogurazo, ya saben). Las marujas del club de fans del famoso locutor de lengua larga, talla corta y hebraico corazón tronan a través de sus SMS para que se expulse del euro a los desvergonzados griegos. 
A estas buenas señoras nadie les ha hablado de los usureros que, a sabiendas de que Grecia no podía pagar su deuda, le prestaron dinero a intereses abusivos. Confiaban en que, al fin y al cabo, el dinero para pagar esa deuda iba a salir del bolsillo de los contribuyentes europeos a través de los diversos rescates, rescatillos y trapisondas con los que los mismos banqueros que jamás comparten sus beneficios, se apresuran a socializar sus pérdidas. 
Alguien debería explicarles a los especuladores que si cobran intereses desmesurados es precisamente a cambio de asumir un alto riesgo de impago. Si ahora los griegos se niegan a desmantelar su Estado para que estos listillos puedan cobrar, se siente. 
A los españolitos de a pie nadie nos preguntó si nos parecía bien dar el 5% de nuestro P.I.B. a los banqueros para que taparan los numerosos agujeros provocados por su nefasta gestión. 
Me parece que si entonces les preguntan a los trabajadores y empresarios españoles su opinión sobre que el Estado sacase dinero de sus bolsillos para meterlo, gratis et amore, en el de los banqueros, posiblemente hubiéramos respondido con un monumental corte de mangas a políticos, banqueros y la puta que los parió. Como van a hacer los griegos.