domingo, 13 de noviembre de 2011

Volando sobre el rebaño.

(...)
en nosotros ha muerto Usura,
vivimos libres, bajo los luceros, amasando la
levadura secreta,
ocupados en la tinta y en la guerra, silenciosos,
de pronto hablamos, y nadie entiende
nuestra palabra.
(José Luis Ontiveros "El canto y la gangrena")

Un año más, las Jornadas de la Disidencia nos han traído el necesario, el ya imprescindible, aliento de rebeldía y hermandad en la lucha contra esta Edad Oscura de mediocridad y sumisión. Además del atractivo programa de actividades con el que el Círculo de Estudios la Emboscadura y Ediciones Nueva República se han vuelto a superar a sí mismos, en esta VI Edición de las Jornadas hemos encontrado, como siempre, el  resplandor de nuestras hogueras de campaña, la complicidad de los libros de combate, el recuerdo de las batallas de ayer y de siempre, la emoción de los poemas proscritos, la ilusión de las nuevas singladuras, la sombra exigente de las viejas banderas, el abrazo del camarada. 
Cuando nos instruíamos sobre las verdades incómodas que el Sistema oculta, cuando nos emocionábamos con la poesía dedicada al camarada que se fue, cuando nos deleitábamos con las músicas y las danzas de nuestra Patria, éramos conscientes de que mientras haya un puñado de patriotas revolucionarios españoles dispuestos a no transigir jamás con la moral de esclavos de un Sistema hipócrita, España no morirá.
Los siervos togados de la democracia y la libertad de cartón-piedra seguirán encarcelando a los mejores de nosotros, los adoradores del Becerro de Oro seguirán arrojando basura sobre nuestras cabezas erguidas, las sabandijas de la prensa, las radios y las inter-usuras de alquiler  seguirán mintiendo y tergiversando nuestro mensaje. Los cagatintas de una burocracia leguleya seguirán vetándonos en sus sucias pantomimas electorales. Los policiales esbirros del Estado de Derecho seguirán asesinando a Ramiro, a José Antonio, a Juan Ignacio.
Pero ya la escoria antiespañola intuye que su iniquidad nos puede matar pero no nos puede vencer. Allí estaban, para demostrarlo, los patriotas que sufrieron la persecución y el cautiverio en los años de plomo de la traidora Transición. Los viejos militantes del Frente de la Juventud. Los inasequibles al desaliento que, algunos peinando canas, vuelven a formar apretadas escuadras para reivindicar la memoria del Jefe caído. Del Jefe asesinado por los demócratas y los tolerantes. Y junto a ellos, el Futuro en forma de camaradas jóvenes prestos a coger el testigo del combate por una España unida, grande y libre. Dispuestos a continuar la lucha por la Patria, la Justicia y la Revolución.