viernes, 30 de diciembre de 2011

El año que aprendimos dolorosamente.

Este 2011 que está dando sus últimos coletazos de marrajo infame ha sido, sin duda, tan instructivo como nefasto. Muchas y variadas han sido las enseñanzas que nos ha dejado. Desde cómo monopolizar, manipular y desactivar una protesta popular gracias a los sempiternos mamporreros de la extrema izquierda, hasta la manera en que los banqueros y usurócratas (ahora llamados "mercados") quitan y ponen gobiernos a su antojo sin disimulo.

Hemos aprendido que formar una banda terrorista para asesinar españoles tiene premio. Un premio en forma de poder político y dinero público cuando la banda dice que deja, de momento, de asesinar. La Nación que la banda separatista quiere romper, agradecida de que le perdonen la vida, agasaja y colma de bendiciones a los asesinos. Matar, secuestrar, extorsionar y luego dejar de hacerlo es muy rentable políticamente en España. Tomamos nota. 
Otro interesante descubrimiento han sido las insospechadas dotes humorísticas del monarca de borbónica y corrupta estirpe (Porky, Porky, nuestro rey) cuando ha contado uno de los mejores chistes del año al decir que todos los españoles somos iguales ante la Justicia. 
Seguro que Pedro Varela, encarcelado por vender libros, Josué Estébanez, preso por defender su vida ante una multitudinaria agresión roja  y todos los patriotas cautivos por no pasar por el aro de lo políticamente correcto se han descojonado de risa en sus prisiones. Ellos conocen mejor que nadie el sentido de la igualdad ante la Justicia que tienen los lacayos con toga que les han encerrado. Son los mismos que conceden beneficios penitenciarios y excarcelan a pederastas, violadores y etarras.
Otra provechosa lección que hemos aprendido es que el paro no se arregla repatriando a los más de cinco millones de inmigrantes que nos sobran, sino abaratando aún más el despido de los españoles. O que el déficit no se soluciona limitando las numerosas prebendas, chanchullos, urdangarinadas y trinques varios de la casta política, sino cerrando quirófanos y haciéndonos pagar otra vez por la Sanidad Pública que ya hemos financiado con nuestros impuestos.
En el plano internacional, también hemos aprendido cosas curiosas. Hemos visto cómo, en poco tiempo, un "aliado de Occidente" pasa a ser un tirano malvado al que hay que exterminar de la forma más sangrienta y cobarde posible. También hemos aprendido que los millones de libios que apoyaban a Gadafi no eran más que sicarios sin entrañas y que el verdadero pueblo libio estaba formado por los políticos sobornados por la CIA y los delincuentes comunes armados por la OTAN. 
Un año muy didáctico el 2011. Si hay un infierno de los años, le deseamos que se pudra en él junto a otros años nefastos como 1978, 1945 ó 1643.
En cuanto al 2012, viene con negros augurios gracias al calendario en el que los mayas, esos panchitos precolombinos aficionados a los sacrificios humanos y a la astronomía, lo cuentan como postrero. Veremos a ver.
En cualquier caso, a los lectores de La Antorcha Negra les deseo que el año próximo les sea propicio y les traiga Alegría, Suerte y Valor en la Pelea.