sábado, 3 de diciembre de 2011

La Junta de Andalucía y la investigación astronómica.

Haciendo un somero repaso por las soplaflauteces que el lobby ecogiliprogre ha venido imponiendo en la era zapaterina, pudiera parecer que la finalidad de sus chorradas no fuera otra que fastidiar a los españoles de todas las maneras imaginables. Además, por supuesto, de justificar las innumerables prebendas, subvenciones y trinques de los que disfrutan los talibanes de la corrección política  gracias a nuestros impuestos.
Los tertulianos, listillos y periodistas de alquiler habituales nos bombardean machaconamente con la idea de que somos muy libres porque podemos echar cada cierto tiempo una papeleta en una urna. Libres mis cojones: además de no poder fumar en los bares,  de no poder conducir sin miedo a que la DGT te atraque o de tener que cogérnosla con papel de fumar a la hora de hablar para no llamar negro a un negro, moro a un moro o hideputa a un político, resulta que tampoco vamos a poder decorar las calles con luces de Navidad porque "dificultan las exploraciones astronómicas". Toma ya.
El autor de esta brillante reflexión es el Director General del Cambio Climático de la Junta de Andalucía, un tal José Fiscal López. Ya manda huevos que haya un Director General de Cambio Climático. Imagino que habrá también un Subdirector Ejecutivo del Fresquito Otoñal y una Secretaría de Relente Invernal, englobada en el Órgano Autonómico del Veranillo de San Miguel o algo así. Esta gentuza tiene una imaginación para nombrar sus cargos, carguitos y carguetes directamente proporcional a su desvergüenza. Los progres ya no saben que inventarse para atacar a cualquier cosa que huela remotamente a identidad histórica, religiosa o cultural de España. 
Ya resulta cansino y repulsivo comprobar cómo el celo inquisitorial que ponen en atacar nuestra Historia o nuestras tradiciones como españoles y como europeos, se torna en permisividad y colegueo si la celebración es alguna fiesta de la morisma, un desfile de maricones o una feria de "cultura" precolombina con sus pachamamas y sus tamborcitos. El caso es dar por culo (perdón, quería decir "expresar libremente una opción sexual alternativa").