domingo, 12 de febrero de 2012

Garzón se refugia bajo las faldas de la ONU.

Lo del ex-juez estrella (estrella roja, por supuesto) empieza a ser de traca. Tras el abracadabrante show intentando justificar su sectaria investigación sobre las presuntas víctimas del franquismo, ahora recurre a ese sanedrín hipócrita al servicio del mundialismo llamado ONU. Satanás los cría y ellos se juntan.
Tiene su lógica: Para Garzón y para toda la charanga progre de escarbatumbas subvencionados, chequistas resentidos e histriones del victimismo impostado, hay muertos de primera y muertos de segunda. Igual que para la ONU. 
En las conclusiones sobre esta enésima prevaricación garzonita, el fiscal, actuando como abogado defensor del ex-juez felón, llegó a decir que no se podía comparar la masacre de Paracuellos con las víctimas del franquismo. Según este marrajo, los crímenes de Paracuellos han tenido ya la debida reparación. Suponemos que si Santiago Carrillo, autor probado del mayor genocidio de la Guerra Civil, ha escuchado esta intervención no habrá podido reprimir su risa de hiena asesina. 
Sería interminable enumerar los ejemplos de cinismo de la ONU, condenando o aplaudiendo masacres en función de los intereses de los que manejan los hilos de la siniestra institución. 
Suponemos que el patético ex-juez ha recurrido a sus contactos en alguna logia ginebrina para que la rimbombante Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, una pájara que atiende por Navi Pillay, haya pedido que se suspenda la Ley de Amnistía para que el orondo ex-juez pueda salvar el culo en el asunto. Lo malo es que si se hace caso a la logia de Ginebra y se deroga la Ley de Amnistía, al genocida comunista antes citado quizá se le hiele su risa de hiena, ya que sus crímenes quedaron impunes gracias, precisamente, a esa Ley.
En cualquier caso, creo que habría que volver a recordarle a la ralea mundialista que si ellos tienen ONU, nosotros tenemos dos.