jueves, 9 de febrero de 2012

Matías Montero.La otra memoria histórica.

Hoy, 9 de Febrero, los medios de comunicación del Sistema ocupan sus portadas con las noticias acostumbradas: las aventuras y desventuras de un juez corrupto y sus plañideros mariachis de la "memoria histórica", las mamonadas de políticos y demás delincuentes habituales, las chorizadas de Urdangarin y cosas así. 
Ninguno de esos medios dedica un solo minuto a recordar que hoy es el LXXVIII Aniversario del asesinato de Matías Montero, estudiante falangista asesinado por sicarios de las Juventudes del PSOE cuando regresaba de vender prensa nacional-sindicalista. El primer Caído del SEU.
Entonces como hoy, las ideas contrarias a un Sistema corrupto e hipócrita debían difundirse en la calle, a pecho descubierto. Arriesgándose a un encontronazo con los demócratas defensores de la libertad que, entonces como hoy, eran muy tolerantes pero sólo con quien tragara la habitual mojiganga de la progredumbre de ambos signos, demoliberal o filomarxista.
Las tribunas oficiales y los grandes medios, entonces como hoy, estaban al servicio del poder financiero, de los partidos del Sistema y de la basura antiespañola. A pesar de que los beneficiarios de las diversas memorias histéricas, los directores de cine subvencionados y las series de telebasura han puesto de moda la siniestra II República, ninguno de los medios oficiales de la gilipollicracia parlamentaria dedica una sola línea a la memoria de Matías Montero. Aunque este silencio pone de manifiesto el habitual cinismo de los demócratas, hay olvidos que honran. 
Mejor que los plumíferos teledirigidos se dediquen a hacer alarde de su ignorancia, estupidez y malevolencia y se limiten a llorar a las "trece rosas" terroristas y a los chequistas ajusticiados. 
Matías Montero no necesita plañideras de ese pelaje. A Matías Montero lo honramos y recordamos los que mantenemos viva la llama de su lucha por la Patria el Pan y la Justicia.
Ningún hombre muere del todo si hay un camarada, aunque sólo sea uno que, tras oír su nombre grite:

¡PRESENTE!