martes, 6 de marzo de 2012

Sonatina de una infanta tontina.


La Infanta no se aclara,
 no se entera de nada,
y, aunque media naranja 
en la urdangarinada,
no sabe, no contesta,
 no se acuerda, no es.   

Las cuentas en Suiza,

 los trinques, los apaños,
se pierden en la niebla
 confusa de los años
y le pilla de nuevas
 de Iñaki el palmarés.

Nóos preocupe la trena,

dice humilde el Juez Castro
que no se os nuble, triste,
 el rostro de alabastro,
que un soponcio Nóos haga 
tirar de botiquín.

Yo he extendido mi toga 

a los pies de Su Alteza,
Nóos inquiete la cárcel,
 Nóos turbe la tristeza
que, como pueda, salvo
 también a Urdangarín.


Nóos importe ser tonta,
 menguada o tarambana,
tampoco es para tanto: 
mirad a vuestra hermana.
Mejor tonta que presa, 
Nóos moje el nubarrón.

Con un poco de suerte 

y otro poco de morro
veremos la manera 
de salir de este engorro
y ya habrá algún capullo
 que se coma el marrón.