lunes, 2 de abril de 2012

Eurovegas: ludopatía, narcotráfico y puterío como solución a la crisis.

Ya a nadie sorprende que los mismos políticos que nos aburren con sus farisaicos llamamientos a la austeridad y al ayuno voluntario, sean los que se arrastren ante los magnates hebreos de la mafia del juego para que construyan un supermegacasino en España.
Cataluña y Madrid son las dos autonosuyas que compiten por lamer con más fervor las botas de Sheldon Adelson, Michael Leven y otros congéneres para que se dignen a instalar su macrocasino megaputiclub en una de estas taifas.
Conociendo la catadura moral de nuestra casta privilegiada es inevitable sospechar que la diligencia lamelibranquia de los políticos se deba más a las jugosas comisiones que esperan embolsarse, que a los presuntos puestos de trabajo prometidos por los mafiosos judeoamericanos.
Es de suponer que unos cuantos sobres de efectivo repartidos a los periodistas y tertulianos adecuados estén contribuyendo a crear el mito de que el macrogarito será la panacea que acabará con el paro en España.
Es indudable, que algunos puestos de trabajo sí que se crearán. Aparte de la demanda de meretrices, chaperos, camellos, tahúres, cobradores de morosos, usureros y demás actividades inherentes a este tipo de establecimientos, también harán falta camareros (previsiblemente panchitos a precio de saldo) y albañiles para construir los edificios (moros y rumanos en su mayoría como es de suponer).
 También el aumento de poder adquisitivo por parte de consejeros de urbanismo flexibles, policías corruptos,  traficantes de droga, funcionarios distraídos y demás colectivos auxiliares redundará en una mejora de la actividad económica en la zona. Suponemos que los sindicatos amarillos, UGT, CCOO y la Patronal también recibirán su mordida de costumbre.
Es cierto que, debido al escandaloso número de españoles en paro gracias al maravilloso sistema capitalista, no estamos en condiciones de ponernos exquisitos a la hora de traer inversión extranjera. Pero fiar nuestra recuperación económica a convertir España en una gigantesca casa de putas, mejorando lo presente, no parece una idea tan genial.
 Se empieza poniendo la alfombra roja a los negocios mafiosos y se termina fomentando el cultivo de coca, la esclavitud infantil y la trata de blancas como actividades de interés público. La globalización es lo que tiene.