miércoles, 16 de mayo de 2012

El nerviosismo de los traidores.

Los beneficiarios del Sistema están nerviosos. La amalgama de políticos profesionales, trileros, periodistas lamelibranquios, mamporreros de la banca y demás delincuentes habituales del hampa democrática padecen una crispación enervante ante el creciente rechazo de la población a sus pompas y sus obras.

La última muestra de nerviosismo en esa mezcla de cinismo, cobardía e hipocresía que caracteriza a la política pepera son los rumores de prohibición por parte de la Delegación de Gobierno en Madrid de la Marcha por la Unidad de España convocada por diversas organizaciones patriotas. 
A la hora de redactar estas líneas, en los dominios de la progrepepera Cifuentes no nos aclaran si la Manifestación podrá celebrarse legalmente o no. Dicen que "están con el expediente" y que "todavía no saben nada". 
Lo más triste de todo es saber que, si en lugar de unos españoles preocupados por el vergonzoso auge del separatismo, la manifestación hubiera estado convocada por los habituales "indignados", anarcoguarros, antifas, orcos de Mordor, u orangutanes ecoloabortistas los burócratas peperos no hubiesen tenido ninguna duda en autorizarla. 
La prensa del pesebre tampoco ha tardado en presentar la Marcha como una manifestación de hooliganismo o como un ataque a regiones españolas como Vascongadas o Cataluña. Hasta los grupos amarillistas creados por el Ministerio del Interior (entre ellos cierta secta de horrible nombre y bonito aunque falaz apellido) o las vomitivas "Plataformas" por el populismo sionista han vuelto a expeler su habitual mezcla excrementicia de mentiras que nadie cree. Pero que confunde.
El hecho de que el Sistema esté movilizando la totalidad de sus recursos de juego sucio es una muestra, no sólo de su nerviosismo ante cualquier reacción de rechazo a su política de sumisión al separatismo, sino un síntoma inequívoco de lo adecuado y pertinente de manifestarnos por la Unidad de la Patria. 
Y es que la mejor manera de medir lo acertado de alguna de nuestras acciones políticas es constatar el grado del nerviosismo que dicha acción produce en el enemigo.
La Marcha se celebrará o no, pero al menos la convocatoria está sirviendo para que el Pepé se quite su careta "patriota" y muestre su repulsivo y auténtico rostro de cómplice del separatismo. Algo es algo.