jueves, 24 de mayo de 2012

Según un estudio...(inmigrantes, paridas y estrés)

Uno de los ámbitos que no han sido afectados por la crisis ha sido el de los "estudios" realizados por las diversas universidades, institutos, peñas y cofradías del mundo académico. Cada cierto tiempo, los informativos de todas las cadenas comienzan con la manida frase "según un estudio" seguida del nombre de alguna institución científica, nacional o extranjera. Lo más chocante es que estos estudios, que hace unas décadas hubieran figurado en las secciones de curiosidades de las revistas para marujas bajo epígrafes como "Increíble pero cierto", "Mundo sorprendente" o "Lo que nunca hubieras imaginado", ahora suelen aparecer en los titulares de portada. 

Otra característica de estos estudios es su ubicuidad. Cuando las agencias informativas deciden que un estudio acerca de, por ejemplo, la incidencia de la aerofagia en el deterioro de la capa de ozono es de interés general, todas las cadenas, desde las interpeperomías más carcas a las progres más "sextarias" hablarán del dichoso estudio.  Posiblemente, Matías Prats introduzca la noticia con alguna de sus habituales preguntas retóricas: ¿es usted aficionado a la fabada? Y así sucesivamente.
Estos estudios abarcan las áreas más diversas. Los hay sobre la fruición al rascarnos el culo, sobre el índice de viscosidad de los mocos o sobre la frecuencia con la que los riojanos se cortan las uñas de los pies. 
A pesar de que, a primera vista, estos estudios pudieran parecer gilipolleces, sin duda deben de cumplir alguna importante misión dada la frecuencia con que se realizan y el gran número de recursos, públicos y privados, que las instituciones académicas destinan a este fin.
Uno de los ejemplos más recientes de estos estudios es uno que ha hecho la Universidad de Granada sobre el índice de estrés de las parturientas inmigrantes  Como se observará, en la noticia de Europa Press se nos dice que el estudio "advierte" sobre el elevado estrés de las desventuradas parturientas inmigrantes. Hemos de estar, pues, muy atentos a este nivel de estrés o deberemos atenernos a las consecuencias.
Teniendo en cuenta que la inmigrante sabe que su bebé tendrá preferencia sobre los españoles a la hora de acceder a una beca de comedor, que la Policía pepera tiene orden expresa de no molestar lo más mínimo a los inmigrantes ilegales y que, si su retoño comete un delito dentro de unos años siempre podrá acusar de racismo a sus denunciantes, el nivel de estrés de las españolas que, con la que está cayendo, tienen el valor de traer hijos al mundo debiera ser muy superior. Claro que eso no importa demasiado.
 El que las españolas sufran estrés al parir se la trae al pairo a los corifeos de la correción política. Pero si la que sufre estrés es una panchita, una morita o una negrita estamos obligados a escandalizarnos reglamentariamente so pena de ser acusados de despiadados xenófobos. Hay que joderse.